
A menudo me preguntan el origen de mis profundas convicciones religiosas y lamento verme obligado a explicarme a partir de sus experiencias y vivencias concretas. Y digo que es lamentable xq en realidad yo llegué a Dios a partir de la ciencia.
Diréis: Es imposible! El concepto de la divinidad es tan abstracto que es prácticamente el único que no puede alcanzarse por el método científico. Pues los que penséis así, os equivocáis. Es una mera cuestión de lógica. Intentaré explicarme:
Alguna vez habéis intentado coger una moneda de debajo del sofá? Sí: es un coñazo, lo sé. Tenéis que tiraros al suelo, echar un vistazo y luego meter la mano por un espacio minúsculo. Pero y si no llegáis? Y si tenéis que levantar el sofá para cogerla? Pero todavía más difícil… Y si en lugar de un sofá fuera una roca de 10 toneladas? Algo enorme e inamovible. Pues es lo mismo. Imaginad por un momento que vivís en un mundo bidimensional… Como si estuvierais en una inmensa hoja de papel. Sí, ya se q no es el caso y q es difícil de imaginar. Pero intentadlo.
Creéis que ahora podríais coger una taza de té? Diréis; sí… facilísimo. Os metéis dentro del asa y la levantáis. Os he dicho que cogierais la taza! Y no podéis cogerla mientras sea bidimensional! Esto simplemente ocurre porque el concepto de coger es ya de por si tridimensional. Y allá va el axioma: Nunca podréis coger, tocar, manipular, crear ni destruir nada, que forme parte de una dimensión a la que no tengáis acceso físico.
Ahora vayamos a la cuestión de xq Dios habita en otra dimensión. ¿Habéis notado que cuando miráis con un solo ojo, una hoja de papel q esté paralela a vuestra perspectiva, ésta se torna invisible? De igual modo, Dios no puede verse con ojos humanos. Éstos son demasiado simples. Demasiado superficiales. Tal vez pueda sentirse… pueda percibirse a través de sus actos en la tierra. Pero básicamente él lo es todo, y por eso no podemos mirarlo sin confundirlo con otra cosa. No podemos verlo, sin modificar su naturaleza metadimensional. Es el principio de indeterminación de Heisenberg.
Ahora bien [seguro q lo habréis notado], ya que el ser humano es el único animal que parece tener constancia de una comprensión constructiva del tiempo; tal vez decir que el hombre está hecho a semejanza de Dios no sea tan disparatado. En concreto deberíamos centrarnos en el hecho de que hubo un ‘Génesis’. Eso es cierto. Hubo un Big Bang y por encima de todo hubo un principio. Quiero decir: ¿Qué importaría que no existiera el tiempo si no hubiese ningún ser humano?
Por lo tanto; si tenemos un mundo cuadridimensional, en el que toda manipulación de la materia tiene q ser llevada a cabo por un ente que tenga acceso físico a su dimensión; y en concreto la dimensión temporal no tiene sentido sin su correspondiente consciencia temporal, podemos concluir que el acontecimiento de ‘la creación’ tuvo que, por fuerza, ser creado por una consciencia metadimensional.
Sí… es verdad. Me he inventado una palabra. Algún problema? jejeje
Diréis: Es imposible! El concepto de la divinidad es tan abstracto que es prácticamente el único que no puede alcanzarse por el método científico. Pues los que penséis así, os equivocáis. Es una mera cuestión de lógica. Intentaré explicarme:
Alguna vez habéis intentado coger una moneda de debajo del sofá? Sí: es un coñazo, lo sé. Tenéis que tiraros al suelo, echar un vistazo y luego meter la mano por un espacio minúsculo. Pero y si no llegáis? Y si tenéis que levantar el sofá para cogerla? Pero todavía más difícil… Y si en lugar de un sofá fuera una roca de 10 toneladas? Algo enorme e inamovible. Pues es lo mismo. Imaginad por un momento que vivís en un mundo bidimensional… Como si estuvierais en una inmensa hoja de papel. Sí, ya se q no es el caso y q es difícil de imaginar. Pero intentadlo.
Creéis que ahora podríais coger una taza de té? Diréis; sí… facilísimo. Os metéis dentro del asa y la levantáis. Os he dicho que cogierais la taza! Y no podéis cogerla mientras sea bidimensional! Esto simplemente ocurre porque el concepto de coger es ya de por si tridimensional. Y allá va el axioma: Nunca podréis coger, tocar, manipular, crear ni destruir nada, que forme parte de una dimensión a la que no tengáis acceso físico.
Ahora vayamos a la cuestión de xq Dios habita en otra dimensión. ¿Habéis notado que cuando miráis con un solo ojo, una hoja de papel q esté paralela a vuestra perspectiva, ésta se torna invisible? De igual modo, Dios no puede verse con ojos humanos. Éstos son demasiado simples. Demasiado superficiales. Tal vez pueda sentirse… pueda percibirse a través de sus actos en la tierra. Pero básicamente él lo es todo, y por eso no podemos mirarlo sin confundirlo con otra cosa. No podemos verlo, sin modificar su naturaleza metadimensional. Es el principio de indeterminación de Heisenberg.
Ahora bien [seguro q lo habréis notado], ya que el ser humano es el único animal que parece tener constancia de una comprensión constructiva del tiempo; tal vez decir que el hombre está hecho a semejanza de Dios no sea tan disparatado. En concreto deberíamos centrarnos en el hecho de que hubo un ‘Génesis’. Eso es cierto. Hubo un Big Bang y por encima de todo hubo un principio. Quiero decir: ¿Qué importaría que no existiera el tiempo si no hubiese ningún ser humano?
Por lo tanto; si tenemos un mundo cuadridimensional, en el que toda manipulación de la materia tiene q ser llevada a cabo por un ente que tenga acceso físico a su dimensión; y en concreto la dimensión temporal no tiene sentido sin su correspondiente consciencia temporal, podemos concluir que el acontecimiento de ‘la creación’ tuvo que, por fuerza, ser creado por una consciencia metadimensional.
Sí… es verdad. Me he inventado una palabra. Algún problema? jejeje

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