Es más que probable que un asesino se desmorone acto seguido de haber cometido un crimen. Akí en cambio asistimos a los actos de desesperación de una bestia enjaulada. Ciertamente uno puede perder toda la confianza en la humanidad viendo estas imagenes. Pero la madre de Carlos Javier, la víctima, quiere que sean públicas. Algunos se preguntarán ¿Porqué? Y la respuesta es bien sencilla. Sólo si sabemos hasta que punto puede el ser humano perder toda su dignidad, esquivaremos este acantilado que nos conduce al abismo de locura; el racismo. Si no sabemos convivir con el resto de las personas: ¿Como pretender convivir entonces con nosotros mismos? Eso es precisamente lo que esta bestia debería hacer. Aprender a vivir con sigo misma. Y si no puede, lo mejor que puede hacer es acabar con su propia vida. Y no con la de un niño de 16 años que pasaba por allí. Cuanta debilidad e ignorancia hay escondida en estas imagenes...
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Libérate akí