Nadie podría asegurar quién empezó a hacer programación, y quién contraprogramación; pero lo que si que podemos afirmar es que se trató y se trata de una cuestión de espionaje industrial. Grandes organizaciones que atentan contra nuestro derecho a ser informados y por lo tanto también a nuestra libertad de expresión a nuestra propiedad privada y en general, a nuestras libertades civiles. No voy a señalar a un único responsable porqué, como siempre, la información llega dos pasos por detrás de la acción. Tras su percepción pública [con la de un periodista ya es suficiente] y después de un proceso de codificación particular [la jerarquización noticiosa que un medio le da a un cambio interesante]. Sin embargo; sí que se puede constatarse la presencia constante de algunos personajes de relevancia político-económica, en la palestra mediática, desde el apogeo de las TIC. Por lo tanto, aunque las pruebas estén enterradas bajo toneladas de anónimos intereses civiles, sabemos que existen por su mera persistencia. Pero que una cosa quede clara: Persistir en el error no lo legitima.
Berlusconi, R. Murdoch, agencias de relaciones públicas, compañías de seguros, editoriales multinacionales, e incluso algunos organismos que se hacen pasar por lo ‘contrario’ de lo que en realidad son… Los interesados en que esta trama de desinformación pública se perpetúe pueden ser muchísimos, y por eso desconozco cual debería ser la perspectiva más adecuada a tomar al respecto. Es por ello que me dispongo a transcribir la biografía de Silvio Berlusconi; ya que, en mi opinión se ha convertido en un símbolo [a mi juicio tremendamente inadecuado] del hombre hecho a si mismo, a la europea.
Nacido el 29 de septiembre de 1936 en la ciudad de Milán, éste hijo de directivo bancario de clase media, ya demostró su habilidad para con los negocios, al conseguir su propia constructora a los 23 años [Silvio Berlusconi & Co]. Pero parece que sus ambiciones aún estaban lejos de quedar satisfechas; y es en ese contexto que Silvio Berlusconi vislumbra un atisbo de esperanza a su ilimitada codicia. Una economía emergente: la mediática. Tan proclive al populismo; ¿Qué le impedía hacer un programa de televisión a partir de una campaña política? A fin de cuentas, su programa de juicios en directo sigue estando en el prime time italiano. A los italianos les gustan este tipo de programas pseudos-culturales. Y supongo que Silvio debió pensar: Si a los italianos les gustan, seguro que a los españoles y a los franceses también. Y así empezó la patente ‘Grande frattello’. Pero sólo fue una supernova antes del inevitable agujero negro [político, cultural, económico, etc…]. Según la revista Forbes, en 1999 éste político italiano tenía en sus poder el 25ª tesoro económico individual más grande del mundo.
¿Podría Mediaset haber saciado las ansias de poder de Berlusconi? Otra vez, la respuesta vuelve a ser negativa. Ahora sabemos que, mientras su imperio mediático crecía sobremanera, en el ‘honorable’ parlamento italiano, se le abrían las puertas a un nuevo partido: Forza Italia. Nadie esperaba esta embestida bifocal. Utilizando las mismas estrategias en los medios de comunicación que en el gobierno, Silvio Berlusconi [a partir de ahora S. B.] arrasó el mercado mediático de su país desde la plataforma ‘Mediaset’ y llenó el Congreso de actrices de Gran Hermano. A estas alturas, como se pueden haber imaginado, el imperio de Berlusconi había crecido hasta límites insospechados. Finivest ya no sólo englobaba a todos los canales europeos conocidos como TV5, sino que también se había introducido en el sector inmobiliario, en el televisivo y en el político [y por lo tanto, a expensas de nuestro patriotismo europeísta, también en el judicial]. Y lo peor es que tenía la clarísima intención de seguir creciendo.
Y incluso cuando TV5 utilizaba repetidores locales para distribuir señales nacionales en España, nadie dijo nada. Ciertamente S. B. tiene mucho carisma, pero su resplandeciente billetero más; y a la administración cultural valenciana del señor Matas se vendió muy barata [sobretodo si tenemos en cuenta que Tv3 está hacer lo mismo]. En Italia S. B. también tuvo que pasar por los tribunales con el fin de resolver un conflicto similar por el caso Mediaset; pero al ser presidente, en esta ocasión pudo solucionarlo con un simple decreto. Para los que no lo conozcan les haré un breve resumen: ‘No se puede juzgar al presidente.’ En una palabra: Esperpéntico.
Y tal vez toda esta trama de corrupción podría quedar en una mera anécdota si la carrera de comunicación audiovisual no fuera una de las más solicitadas por los estudiantes universitarios occidentales. Pero claro: Al ver programas como ‘Crónicas Marcianas’ [curiosamente también de TV5], los críos crecieron pensando que el mundo estaba hecho de piruletas y que el dinero proporcionaba la felicidad. Tal vez no sea el mensaje más adecuado para dar en un contexto de crisis incipiente; pero aceptémoslo. Es el que estábamos dando. Por ello, pensar que el acceso de todo nuevos aspirantes mediático queda relegado a la extinción completa del caduco régimen anterior, anula por completo las aspiraciones meritocráticas que se filtran al respecto desde las altas esferas del poder político. Por ello se puede constatar que pocos políticos conocen la verdadera magnitud de la industria y la influencia mediática [el caso ‘Laporta’; por ser bastante explícito, es una de las pocas excepciones que confirman la regla].
Así es como en breve me dispongo a exponer cual es la agenda de tal procedimiento mediático: A estas alturas el lector avispado ya se habrá percatado que lo que me preocupa son los conflictos internacionales y sus tratamientos mediáticos. Es en ésta diatriba que cada día me encuentro con que las noticias más incómodas se emiten de madrugada para no fomentar el diálogo. Pero lo cierto es que en éste mundo global en el que las agencias de publicidad están empezando a perder potencia debido a que ya no quedan muchos televidentes fieles [y la cosa va a más], los intereses del público exceden en mucho el horario de emisión de las cadenas ‘importantes’. Es en éste punto donde las cadenas percibieron la necesidad de hacer desaparecer por completo algunos acontecimientos del mapa mediático [si amigos, estoy hablado de censura]. Si no podían evitar que viésemos las noticias que nos interesaban a nosotros por Internet, hasta que no controlasen Internet, sus imperios tendrían que expandirse al nivel de las agencias de noticias. Son EFE, CNN, Reutters, etc, ahora, propiedad de Mediapro, FOX, etc…? No hay pocas probabilidades, aunque yo diría que no. Pero lo cierto es que el peligro existe y por ello debemos estar alerta.
Y el intrusismo laboral de los polemistas y otros colaboradores como Boris Izaguirre con sus magazines o Mariñas con los programas del corazón, no hace sino enquistar más el problema. Tengo que hacerles comprender que, la ausencia profesionales de las Ciencias de la comunicación en la televisión (me refiero a estudiantes universitarios), no es fruto del reducido número de licenciados o diplomados; sino de la atroz competencia con la que se encuentran una vez finalizados sus estudios. Me refiero al espionaje en los campus madrileños, me refiero a la seguridad privada de Ana Obregón y su implícita relación con las asesinas mafias de Europa del este [y si no que le pregunten a José Luis Moreno], me refiero a la impresentable costa del Sol [seguramente Carmen de Mairena está allí ahora mismo y no en la cárcel] y a su execrable ‘Benidorm’.
La desbocada ambición del sector servicios de una sociedad que no está hecha para servir a nadie excepto a si misma, es la que nos conduce a esta paradoja. No sólo prescindimos de todo aquello que pueda constituir una noticia importante [en mi opinión: que implica a mucha gente] ¡Olvidamos el ingente potencial cultural y artístico de éste medio! Así; la esperanza… ese don tan preciado para la superación de las crisis económicas causadas por el pesimismo, desaparece por completo [supongo y espero que hayan comprendido que las causas de la crisis económica contemporánea ha sido causada por la desconfianza de la sociedad civil respecto a las grandes potencias económicas – “Not in my backyard. Entonces no se sorprendan si no superamos la crisis si no le ofrecen a los medios [y por lo tanto a la sociedad civil] de ser sinceros unos con otros, y así; con el tiempo, poco a poco recuperar la confianza [estas serían las causas externas; nada desdeñables].
En cuanto a las causas internas destacar que el servilismo hacia el poder establecido (cuando éste es bicéfalo, tricéfalo, etc…), conduce a la desmembración del poder establecido. Es una extensión del clásico maquiavélico: "Divide y vencerás", y que es el fruto de la incertidumbre que atraviesa la humanidad en estos tiempos llamados tan utópicamente "Globales”.
Aunque también es cierto que las mediciones de audiencias de SOFRES [TNS-Nielsen], y los estudios de EGM, etc… dejan mucho que desear. Si no me creen, pregúntense porqué es tan difícil medir las audiencias en Internet. Como los medios digitales eran su competencia, los Mass Media convencionales los saboteaban constantemente… Además… si uno de cada 100 familias españolas tiene un audímetro; ¿Cómo es que yo no conozco a ninguno? Parece que la corrupción mediática tiene ya una larga tradición. Y yo me pregunto; ¿Y porque nadie hace nada? El poder judicial siempre se ha representado ciego; pero es que ahora resultará que también está atado y amordazado.
El problema de base es pues que no existe un sólido nexo de unión entre el pueblo y su representación mediática [así como difícilmente existe entre el pueblo y los partidos políticos que le representan] Por esa razón creo que sería importante hacer una ueva separación de los poderes del estado: Ejecutivo, judicial, legislativo y mediático.
Los medios de comunicación están manipulados porque hay intereses que vinculan estos poderes y otros muchos a diferentes niveles. Esto siempre ha sido así, y por eso durante el franquismo una noticia considerada de seguridad nacional debía pasar por el filtro de la falange y tardaba una media de unos 25 años en hacerse pública. Los ritmos van cambiando debido al inevitable progreso, pero a estas alturas podríamos decir que la media es de unos 6 años. Esto es lo que tiene que esperar un ciudadano para tomar decisiones con propiedad [sin información sólo queda la predicción].
5/5/09
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