¿Podríamos haber imaginado el efecto "colapso" que se desencadenaría? Al fin y al cabo [y esto va especialmente dedicado al público masculino]; ¿Que mal hacíamos mirando las piernas de las ‘Mama-Chicho’? No podíamos evitarlo. Al fin y al cabo: ¡Somos humanos! … Pues lejos de mi intención el posicionarme en tesis conservadoras cuyo perfil pudiese asemejarse a laa contradictoria "Pax Americana". Soy de la opinión de que toda aquella parafernalia espectacular sirvió de telón de fondo para un profundo cambio social que se originó en la televisión de los noventa pero que ha tenido consecuencias a escala mucho mayor y que a fin de cuentas supondrá una revisión definitiva de los modos de ocio casero que ofrecen los realizadores de audiovisuales.
En un principio sólo percibimos lo que nos continuaban ofreciendo en antena. Así fue como las noticias sentimentaloides que no resultaban ser más que metáforas de la ‘impresentable’ verdad, substituyeron definitivamente, y de una forma casi completamente imperceptible, a las noticias internacionales relacionadas con la segunda guerra fría [la actual], a las noticias nacionales sobre la crisis o a las ‘contagiosas’ noticias sobre terrorismo y piratería. Pues no nos engañemos; en un contexto de terrorismo biológico de alta tecnología, conflictos entre guerras mediáticas y no mediáticas, hambre frente a opulencia, y experimentación con seres humanos; está claro que lo último que quieren los lobby’s económicos de los que hablábamos antes, es que el ciudadano de a pie esté rondando su pieza de caza. La II guerra fría ésta está teniendo lugar frente a nuestras propias narizes; pero en su invisibilidad radica su frialdad. Y no me refiero únicamente a la tecnología de led’s capaz de hacerte invisible proyectando en un lado de la masa a invisibilizar lo que hay en el otro y viceversa. Me refiero al hermetismo de los lobby’s antes mencionados. Me refiero a los intocables de la industria armamentística. Me refiero a los paraísos fiscales. Y porque no; me refiero también a todos aquellos corruptos y corruptores que por estar en una situación de poder, han conseguido eludir sus responsabilidades cívicas frente al estado en tal contexto.
Esta guerra se dará en pasillos de oficinas y en ministerios de fomento. Se dará por magnicidios en base al espionaje industrial. A los más ingenuos incluso nos querrán hacer creer que el crecimiento empresarial es una necesidad capitalista y no el modo de extorsionarnos con un trabajo para satisfacer sus indecibles lujos y vicios. Y para convencernos de que el camino escogido es el adecuado no dudan en comprar el sentido común de las comunidades en riesgo de exclusión [véase la mediatización del caso ‘Influenzza’]. Así; no sólo proporcionan un seguro moral a todos aquellos interesados occidentales que pudiesen dudar que los países en vías de desarrollo pudiesen crear multimedias ‘transcendentes’; sino que construyen a su alrededor, un tejido económico corrupto y aborígen que también tenderá a la corrupción en el futuro. Pero como comentaba Marge Simpson en un capítulo de la serie homónima, al respecto de la perversión mediática : - La Fox se ha convertido tan gradualmente en una cadena de sexo explícito que ni me había dado cuenta.
Y yo pregunto: ¿De verdad nos interesa esa clase de contenido en nuestros hogares? ¿Nos interesa que nos tomen por idiotas? ¿Nadie se ha dado cuenta de que mientras bombardean nuestras reuniones familiares con anuncios de la marca de coches que más ha subido en bolsa en los últimos minutos; los propietarios de las mismas multinacionales transgenéricas (Fox, Haliburton, Enron, Disney, Abertis, Mediaset, Mediapro, Nestlé), o de otras muy similares y/o posiblemente asociadas a algunos niveles ordenan el silenciamiento de las fuerzas sindicales de Bangkok, de Pekín, de Casablanca, o de otras ciudades en las antípodas. Y nosotros, mientras tanto, debemos sentirnos conmocionados por noticias como el asesinato de Sofía Vanninkoff o de Marta del Castillo. ¿No? Es eso. Todo lo que no sabemos es por nuestra propia protección. Por nuestra propia seguridad.
Sólo para hacer un pequeño apunte a los neófitos: En España se han producido una media de 1300 asesinatos al año durante los últimos 5? Que pasó con todos sus casos; sus juicios. ¿Es que acaso no encontraron a los culpables? Ah! Claro! Como no lo habré visto antes!? Como las familias de ambas chicas eran tan ricas y las querían tanto, han decidido promocionar una partida civil de búsqueda por todos los medios. Sí, debe ser eso. Como si no sufriesen suficiente con la atroz idea del crimen; encima ahora les parece buena idea prostituir su dolor. Yo diría que algo huele muy mal en toda esta historia. Pues ciertamente tengo mis dudas que la familia de Marta del Castillo o de Sofía Vaninkoff sean descendientes de los Rockefeller.
Por lo tanto, a lo que debo estar refiriéndome, y a lo que intento abrirle los ojos a usted, amable lector; que ha aguantado infatigable interesado hasta estas líneas; resulta ser a lo mismo con lo que especula el film "El mañana nunca muere" (parte de la saga de James Bond), con este "crouché de izquierdas" que le suelta el héroe, al líder mediático Jonathan Pierce: -¿No sería posible que sus satélites de comunicaciones hiciesen naufragar a la flota británica? … Por supuesto que sí. Sino a que tanto revuelo por el incierto satélite de comunicaciones Nor-Coreano, cuando estos días en EE.UU [probablemente en la patriótica Virginia] un similar cohete civil era lanzado más allá de la estratosfera. - Técnicamente posible- podría haber contestado el villano. Sin embargo prefiere ausentarse momentáneamente de la fiesta de presentación de ‘su’ cadena. ¿Les recuerda a algo? ¿O a alguien? A mi sí. A Silvio Berlusconi. A como aparece y desaparece de antena cuando cree que puede hacer más publicidad a su campaña de dominación. A Aznar poniendo cosas al nivel de personas y viceversa. Al fin y al cabo; ¿Qué es más importante? ¿Satisfacer las demandas de Coltán y Petróleo de Occidente? ¿O masacrar a los piratas del golfo de Adén?
Ya saben: bombardeos desde aviones teledirigidos, disruptores y decodificadores de ondas, simulación de invisibilidad. Ciertamente, el control de unos cuantos satélites de comunicaciones podría resultar decisivo para cualquier batalla. Pero no teman. No se preocupen. Todos los tenemos nosotros. ¿No es esa la única respuesta lógica posible? Y por otro lado. ¿Cuándo hemos llegado a ésta inalcanzable fractura armamentística? ¿Era necesario seguir invirtiendo en armamento si en teoría pronto no ivan a hacer falta guerras? Ya saben… la mayoría de los conflictos tienen su origen en una deficiente comunicación. En la era de las tecnologías de la información y de la comunicación la mera existencia de las guerras, no sólo es antiproducente; sino completamente ilógico. Pero es lo que tiene el libre mercado. ¿Como sino iban a ganarse la vida los pobrecitos fabricantes de armas?
No nos engañemos; estas son aguas pendencieras, y por eso amable lector le pido una pizca de discrección. Navegar a la deriva por los mercados bélicos puede ser realmente peligroso. Si no que se lo pregunten a la asesinada periodista rusa, Anna Politovskaya. ¿Georgia? ¿Austria? ¿Dónde se esconde realmente el diablo?A algunos les puede resultar tan cómico comparar el fracaso de la guerra de Irak, con el fallo del navegador GPS de la flota británica en los mares de la china (recuerden que China no tiene Mar); pero no dejen que el cinismo les ciegue. No tiene nada de cómico que ésta corriente imparable que comenzó con las piernas de las mama chicho nos haya convertido en los artífices de más de una guerra que no queremos. ‘Not in mi backyard’ dicen ya los americanos; pero lo que realmente requiere un análisis minucioso, es la constitución de esas empresas multinacionales trans-género de las que he hablado antes. Por si es la primera vez que oyen hablar de ellas, las multinacionales trans-género serían aquellas que fabrican o distribuyen simultáneamente diferentes productos, gamas y/o lotes de bienes y/o servicios; inclusive llegando a traficar mediante falsos artículos – [es decir, mediante negocios tapadera], con cualquier cosa comercializable [ejemplos: prehistórica agua de glaciar, células madre de donantes tercermundistas, armas químicas y bacteriológicas].
Ciertamente, nos costó 500 años (o más) de enfermedad, opresión y censura, librarnos de los poderes absolutistas en Occidente. Pues bien amigos: es hora de reaccionar. La separación de poderes que promovió la revolución francesa, está apunto de fracasar por la codicia de unos pocos. Las instituciones políticas pierden gradualmente el poder que la sociedad civil les otorgó, mientras algunas de las ovejas negras de esa misma sociedad civil [los más codiciosos, insensibles y/o corruptibles] se erigen como iconos de nuestra ‘selva de asfalto’, y aspiran a atesorar en sus manos todas las riquezas del mundo. Sólo pregunto: ¿Vamos a permitirlo?
Ya lo hemos visto anteriormente. ¿No es cierto que ese tipo de actividades (me refiero a las de política internacional) sean capaces de desbancar a gobiernos sólidos como el del PP? ¿Entonces porqué permitimos a las multinacionales que ejercan esa influencia sobre todos nosotros? Será mejor hacer algo antes de que todo el ejecutivo del estado esté trabajando como agente de seguridad en una empresa privada que no dudaría ni un segundo dejarle sin empleo si le saliera rentable deslocalizar.
2/5/09
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