27/3/10

TORMENTA DE ARENA

Ante-penúltimo capítulo de esta serie que intenta indagar sobre las razones político-económicas de la desigualdad en el mundo. Nos hallamos en el siglo de las luces y parece que las lacras y los tabúes que siglos de castas sociales e incultura endémica habían instaurado, empiezan a ser superados durante el siglo XVII y XVIII en Europa. Pero el coste en vidas humanas fue enorme. Ni sudamericanos ni chinos querían rebajar sus aspiraciones culturales y técnicas, y el dragón de la industrialización se preparaba para arrasarlo todo a su paso. Tuviera o no algún valor.

Parece lógico pensar que ahora tocaría hacer apología de la mecanización, pero nada más lejos de mi intención. El árbol de la sabiduría es el que nos expulsó del paraiso. Lo cierto es que de nuevo se optó por la defensa de valores y culturas caducos; obteniendo, si bien no la primacía global que los imperialistas soñaban; si, un cierto desasosiego que hacía de la vida una experiencia más amable en algunos lugares de la tierra.

Pero la experiencia eutópica duró poco. Lo cierto es que la industrialización destruiría en los siglos siguientes millones de vidas y almas en pos de un lucro muy concreto. Y el coste bélico, tanto económico como social, de la defensa de un determinado estilo de vida, en territorios pre-desarrollados como Paraguay y China, empujó a sus conciudadanos a luchar por causas difusas definidas por una superestructura oligárquica. Sin embargo esa misma actitud que resultaría indispensable para los tormentosos tiempos que se acercaban abominablemente a Occidente, serían suplidos con decretos monárquicos e importaciones americanas [Patata, cereal, tomate…], que llenaban sus tripas pero no sus corazones. Pues la desaparición del hambre en Europa sólo supuso una regeneración de los valores que la miseria, la desidia y el abatimiento, habían conseguido borrar. Ya que el analfabetismo era el lider que guiaba a sus habitantes.

Por otra parte, una nueva generación de Europeos estaba creciendo a la sombra de los escasos progresos económicos y técnicos que la nobleza absolutista sembraba en las colonias. El proceso en realidad empezó en la Gran Bretaña de Bacon con sus primeras intentonas republicanas. Pero poco a poco se fue extendiendo a toda Europa mediante la abolición de algunos derechos nobiliarios y clericales. Esta generación quería dar carpetazo a la etapa del ser humanos controlado por sus instintos y desarrollar todo el potencial intelectual de nuestra especie. Y por eso llegaron las vanguardias culturales [pensamiento crítico, ilustración, enciclopedismo...]. Pero aunque todo el mundo quería un poco de esa nueva sabiduría; sólo algunas mentes privilegiadas de Occidente pudieron desarrollarla. El romanticismo todavía tenía que traicionar las esperanzas de millones de personas y, mientras tanto Norte-América estaba destinada a quedar arrasada por la conquista del Oeste. Tal vez los únicos que pudieron salvar su espíritu original fueron los sud-americanos. Quien sabe... es posible que la tenacidad y empeño de algunos los clérigos católicos tenga alguna relación. Lo cierto es que en Bolivia sigue vigente y estudiable la cultura pre-colonialista. Pues el alma de los primeros colonos holandeses e ingleses está tan profusamente manchada con sangre aborígen, que de las culturas y tradiciones nativo norte-americanas, sólo quedan disfrazes y casinos.

Nativo Sioux [probablemente]

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