
Que la dificil existencia de la Europa medieval fue en parte causada por la extrema desigualdad social es algo que nadie en su sano juicio pondría hoy en día en duda.
Las monarquías endogámicas y sus respectivas cortes, monopolizaban de forma tan absoluta el potencial de progreso de las naciones; que las decisiones de estado no se podrían calificar de otro modo que no fuera aleatoria fútil y fanatismo religioso. Por lo tanto no es exagerado decir que durante la Edad Media, qualquier iniciativa razonable quedaba fuera de lugar frente a un hipotético proyecto de futuro.
En ese sentido era lógico que, en lugar de incrementar progresivamente la calidad de vida de sus sociedades, la pobreza se anquilosara y se volviera endémica, mermando su capacidad cognitiva y exponiendo a la población a una constantemente amenaza por parte de los beligerantes caballeros que pululaban en pos de una malentendida nobleza.
En ese sentido, hasta que la monarquía no se dió cuenta que sus guerrilleros díscolos eran casi tan antiproducentes como los monocultivos [por qué en sus batallas saqueaban y destruían más de lo que finalmente entregaban al rey], no fueron capces de comprender que la senda que habían emprendido no conducía a ninguna parte. Lo cual, en gran medida, no deja de guardar ciertas similitudes con la idiosincrasia actual.
Pero también fue así que, gracias a las riquezas distribuidas entre los nobles por parte de monarquias incapces de manenerse en el poder, apareció un primer indicio de burguesia. La manufacturería. Los gremios, que hasta entonces habían sido completamente ignorados y denostados [la esperanza de vida laboral de un artesano no sobrepasaba los 40 años], pudieron ahora contar con el apoyo de estas economias ajenas al poder señorial y, en muchas ocasiones eso beneficiaba proporcionalmente las causas de interés social.
Así se inventaron, por ejemplo, las lentes de contacto. Sí! Así es! Las gafas! Y gracias a ellas, la vida útil de un artesano se incrementó notablemente... Pero éste sólo es un ejemplo entre muchos de cómo el poder oligárquico empezó a suplantar al monárquico y relegó los arbitrarios deseos del poder absolutista, a la historia.
Las monarquías endogámicas y sus respectivas cortes, monopolizaban de forma tan absoluta el potencial de progreso de las naciones; que las decisiones de estado no se podrían calificar de otro modo que no fuera aleatoria fútil y fanatismo religioso. Por lo tanto no es exagerado decir que durante la Edad Media, qualquier iniciativa razonable quedaba fuera de lugar frente a un hipotético proyecto de futuro.
En ese sentido era lógico que, en lugar de incrementar progresivamente la calidad de vida de sus sociedades, la pobreza se anquilosara y se volviera endémica, mermando su capacidad cognitiva y exponiendo a la población a una constantemente amenaza por parte de los beligerantes caballeros que pululaban en pos de una malentendida nobleza.
En ese sentido, hasta que la monarquía no se dió cuenta que sus guerrilleros díscolos eran casi tan antiproducentes como los monocultivos [por qué en sus batallas saqueaban y destruían más de lo que finalmente entregaban al rey], no fueron capces de comprender que la senda que habían emprendido no conducía a ninguna parte. Lo cual, en gran medida, no deja de guardar ciertas similitudes con la idiosincrasia actual.
Pero también fue así que, gracias a las riquezas distribuidas entre los nobles por parte de monarquias incapces de manenerse en el poder, apareció un primer indicio de burguesia. La manufacturería. Los gremios, que hasta entonces habían sido completamente ignorados y denostados [la esperanza de vida laboral de un artesano no sobrepasaba los 40 años], pudieron ahora contar con el apoyo de estas economias ajenas al poder señorial y, en muchas ocasiones eso beneficiaba proporcionalmente las causas de interés social.
Así se inventaron, por ejemplo, las lentes de contacto. Sí! Así es! Las gafas! Y gracias a ellas, la vida útil de un artesano se incrementó notablemente... Pero éste sólo es un ejemplo entre muchos de cómo el poder oligárquico empezó a suplantar al monárquico y relegó los arbitrarios deseos del poder absolutista, a la historia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Libérate akí